Plan de Economía Circular

La gestión de residuos es un gran reto ambiental para toda la humanidad. La gran cantidad de residuos generados tiene una afección negativa en el medio ambiente porque implica una excesiva extracción de recursos, no todos ellos renovables, y en su tratamiento, si no se hace de forma adecuada, se pueden producir emisiones contaminantes al suelo, agua y atmósfera, así como emisiones de gases de efecto invernadero, ocupación de suelo y recursos afectando de forma importante a los ecosistemas y a la salud humana.

Unido a la problemática de los residuos está la escasez cada vez mayor de recursos naturales, y la extracción de los mismos en una cantidad superior a la tasa de renovación o reposición. Ambos problemas están íntimamente relacionados y la economía circular es la única que puede dar solución a los mismos.

A QUÉ LLAMAMOS ECONOMÍA CIRCULAR

La economía lineal es la que ha marcado el desarrollo económico en toda la historia, pero en especial desde el siglo XIX. Esta es una economía que se basa en la extracción de recursos naturales para su transformación en bienes de consumo para la sociedad que una vez empleados y finalizada su utilidad, pasan a convertirse en residuos. En este proceso, se produce una sistemática y paulatina disminución de los recursos naturales, se generan contaminantes en los procesos productivos y se generan residuos que al liberarse ocupan espacios, deterioran los recursos naturales y generan contaminación.

Esta forma de desarrollo económico supone una relación directa entre el crecimiento económico y el incremento en cantidad, diversidad y peligrosidad en la generación de residuos; así como la disminución de los recursos naturales. Esto provoca afecciones negativas al medio ambiente y a la salud humana comprometiendo la supervivencia de los seres humanos y hasta la vida en el planeta.

Frente a este modelo se plantea un nuevo modelo de ECONOMÍA CIRCULAR, en el que el desarrollo económico no va directamente ligado a la generación de residuos y la extracción de recursos naturales; sino que se aprovechan todos los residuos generados como nuevos bienes y servicios que entran en el proceso productivo reduciendo significativamente la extracción de recursos.

En la economía circular, la gestión de los residuos debe realizarse cambiando la visión tradicional de los residuos como algo que se desecha, para contemplarlos como recursos en el desarrollo económico.  De este modo, la Economía Circular se muestra como un eslabón importante para lograr un desarrollo sostenible, desarrollo que permite avanzar y prosperar a las generaciones actuales sin comprometer el desarrollo de las generaciones futuras.

La Economía circular contribuye a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible; objetivos incluidos en la Agenda 2030, que es un Plan de Acción aprobado por la Asamblea General de la ONU 25 de septiembre de 2015 con el compromiso global de 193 países en favor de las personas, el planeta y la prosperidad, teniendo como objetivo fortalecer la paz universal.

El Plan de Acción de Economía Circular de la Unión Europea publicado en marzo de 2020, pretende conseguir la neutralidad climática, y el uso eficiente de los recursos compatibilizándolo con la competitividad industrial. Para ello el plan prevé medidas y desarrollos normativos, teniendo cada país miembro de la UE que abordar las acciones necesarias para el cumplimiento del Plan Europeo.